Otra cosa de las que también he dicho aquí es que no soy demasiado buena escribiendo relatos ni poesías. Desde hace unos días llevo pensando en escribir un relato como aquel que escribí hace unos meses. Sin embargo no lo he logrado, no soy una persona de esas prolíficas en esa clase de cosas, tengo mucha imaginación es cierto, pero normalmente me la guardo para mí misma.
Sin embargo he logrado escribir algo corto…. a mi Dueño le gusta que las cosas que hago, y que escribo acaben aquí publicadas porque en el fondo son pensamientos y deseos de la misma persona… Asique allí va
El relato de una niña mala… algo que yo jamás soy… aunque quizás… eso no debiera yo decirlo ¿no?
_____________________________________________________________________________________________
Hoy he decidido ser una niña mala…
Voy a buscarle al trabajo con esa falda vaquera, esa camiseta de rayitas y las dos coletas. Sé que cuando parezco una niña le gusta aunque le miren por la calle creyéndose que es mucho mayor.
No voy a incumplir ninguna norma de entrada… voy sin ropa interior como a usted le gusta, sintiéndo el aire que se cuela por debajo y mi imaginación va pensando en cómo seré mala después…
Le recibo como siempre, un beso, qué tal el trabajo, y llevo su mano bajo mi falda para que compruebe como de excitada voy. Sonríe y trata de meterme los dedos, pero pongo una excusa y me alejo…
Sabe que estoy excitada… pero juego con el tiempo, con el gentío del metro en hora punta… ” no puedo acercarme a usted” la gente no me deja… y yo uso eso en mi beneficio… lámiendome los labios y mirándole lasciva aprovechando que la gente no puede acercarse a nosotros…
Al llegar a casa trata de cojerme nada más atravesar la puerta… pero lo evito. Me llama autoritaria y me hago la niña traviesa negando con la cabeza… sin embargo la segunda vez que me alza la voz no puedo evitarlo. Me envaro y me acerco a él.
Pasa el collar por mi cuello…
- TE faltaba esto… me gusta que lo lleves nada mas entres en casa…
- Lo sé Amo… perdone.
Me coje de la cintura y me da la vuelta con fuerza… me veo doblada por la cintura y me levanta la falda.Sólo son dos azotes pero me hacen soltar un gemido fuerte. Noto mis nalgas picando con ganas y tras eso me levanta y me da un beso en la frente.
– Ponte de rodillas en el dormitorio… las niñas malas siempre deben ser castigadas…
No quiero jugarmela aún más. Bajo la cabeza y me voy al dormitorio. Ponerme de rodillas en el suelo sería jugarmela aún más. No le gusta que me haga daño en las rodillas, no aguanto demasiado cuando me pongo en el suelo, y sé que no le gusta crearme más dolor e incomódidades que las que a Él le puedan resultar placenteras.
Me desnudo totalmente quedándome sólo con el collar y me pongo de rodillas sobre la cama, la cabeza gacha, las palmas de las manos hacia arriba sobre los muslos. Sólo mi coleta me incómoda haciéndome cosquillas sobre el cuello…
Le escucho venir por el pasillo, sus pasos suaves y el sonido de algo cortando el aire. Cierro los ojos no quiero ni saber qué es lo que me espera en esta tarde. Me hace bajar más la cabeza poniendo su mano con firmeza y me coje de las muñecas.
Las alza llevándoselas a la boca y lame mis pulsos, sabe que es algo suave que me enciende muchisimo. Dejo escapar un momentáneo gemido, momento en el cuál lleva mis manos a la espalda y me las ata con firmeza. Noto el tacto de la cuerda, aquella que compró una semanas atrás, suave, de algodón negro. En mi mente la imagen que se está produciendo en el dormitorio se hace más clara.
La luz del atardecer entrando por las cortinas blancas, el brillo del pelo que sigue haciéndome cosquillas en la nuca, las manos atadas a la espalda con la cuerda negra de algódon… Mi mente se ha ido hasta que me hace inclinarme hacia delante. Quedo medio apoyada en un cojín, boca-abajo, con las piernas ligeramente separadas. Ata a mis tobillos cuerda… cuando trato de moverme me doy cuenta que si trato de cerrar las piernas tiro de mis muñecas y me molesta.
Expuesta, con el trasero ligeramente elevado, las piernas entreabiertas y notando el tacto de la cuerda sobre la piel que siempre me ha resultado entre desagradable y excitante me quedo callada. Vuelvo a escuchar el mismo sonido de algo cortando el aire y después noto como la fusta cae sobre mí con fuerza. Es la corta y negra, lo sé por el tacto, por donde puedo sentirle situado detrás mía relativamente cerca. Los dos primeros golpes me resultan casi agradables, excitantes… pero al rato las nalgas empiezan a picarme demasiado y lo que en un principio sentía como algo que enervaba mis sentidos empieza a resultarme complicado.
Normalmente me movería imperceptiblemente tratando de buscar una postura más cómoda a la vez que ese lapso de tiempo me ayudaría casi a relajar mis músculos… pero no me es posible la cuerda lo hace imposible. Jamás le he pedido que pare salvo cuando es por algo de pura salud mía y no quiero empezar a hacerlo ahora, yo le he provocado y ahora estoy pagando por ello.
Cuando suelto un primer grito para… me suelta una pierna, sólo una y le noto detrás de mi, noto como entra en mí con fuerza. Me susurra que a pesar de ello estoy preparada para él, que mi cuerpo responde a pesar de todo a sus deseos. Gimo… y me dejo llevar. Me siento rara mientras me posee teniendo aún la smanos atadas a la espalda pero lo estoy disfrutando. No me dice nada, solo noto su respiración acelerada y al rato como se vacía y se separa de mí con suavidad.
Me besa en el cuello dulcemente y medio cae sobre mí respirando agitadamente, cansado, agotado. Desata mis muñecas y se separa de mi tumbándose a mi lado en la cama. Me atrae contra Él de forma cariñosa y me besa en los labios…
– No volverás a ser más una niña mala…
Sonrió de forma dulce y le beso divertida…
- Sólo cuando sepa que desea que lo sea… como hoy…