Peluches
Wednesday, July 30th, 2008Vale, así de título no suena demasiado erótico o sensual… Quizás os extrañe de entrada que el artículo de hoy se llame así… pero es que va de peluches. Aunque no sólo.
Me gustan los peluches, el color rosa, los cachorritos, las plantas, las flores, las cosas de hello kitty, los dibujos animados y las cosas que “son adorables” tanto que muchas personas las pueden considerar cursis. Cuando estoy triste o cansada me gusta tumbarme en la cama con mis tres peluches favoritos… y me gusta que mi Dueño juegue conmigo, haciendoles hablar como si fuera una niña, porque cobran vida y me hacen sonreir.
La inocencia está muy poco valorada en esta vida. El sonreir con las cosas que sonreíamos de niños. Esto no quiere decir que no sea una mujer digna de mi Señor, capaz de razonar, de hablar de cosas serias, de ser femenina y sexual, sensual para su disfrute, cariñosa para mimarle, serena para escucharle cuando me necesita, cabal cuando necesita oír un consejo. Simplemente quiere decir que soy yo misma…
A su lado puedo ser yo misma. Con todas las parejas que he tenido tenía que cortarme… algunos se reían de mi por creer en los Reyes Magos o alegrarme con la Navidad, otros criticaban mi gran amor a los peluches, o se metían conmigo cuando encontraba algo de color rosa que me hacía ilusión comprar. Con Él puedo ser yo… no me averguenzo de nada y le gusta verme sonreir…
Un auténtico Dominante encuentra el mayor placer en ver sonreir a su esclava… aún cuando sea después de haberla castigado y ella sonria de serenidad por la lección aprendida y el error pagado.
Un auténtico Dominante cambia lo que no le gusta del trozo de arcilla que es la esclava a sus pies. Moldea su figura de barro.
¿ Porqué cuento todo esto?… Últimamente mi Dueño me ata para dormir, la sensación me gusta mucho, es agradable, dulce, me hace sentir segura. Me ata las manos y uno de mis pies… sabe que me muevo mucho y puedo hacerme daño fácilmente, asíque el otro me lo deja suelto. Me ata… y me pone a mi peluche favorito entre mis brazos… para dormir.
Esta mañana se lo he preguntado:
- Mi Señor… ¿ porqué me pone el peluche entre mis brazos?…
- Constance, ¿ crees que si no hubiera querido no te habría quitado los peluches desde el primer día que empezaste a vivir conmigo bajo mi servicio?
- Claro Amo…
- Pues si en tanto tiempo no lo he hecho… será porque me gusta…
Entonces he sonreido y le he abrazado mimosa. Una de las cosas innatas en mí y que muchos criticaban, le encanta a mi Señor.
Un motivo más para sonreir cada día.