Sábado para Él
Sunday, January 18th, 2009Por fin después de una temporada dónde mi Señor ha estado especialmente estresado por su trabajo, ayer pudimos salir a cenar. Me dijo que me arreglara con cuidado, así pues aproveché para ponerme el nuevo corsé que me regaló por Navidades, uno de esos corsés con liguero incorporado, el vestido… y nada más.
Así fuímos a nuestro restaurante favorito… y menos mal que los manteles son largos porque se me veía el liguero ligeramente por el vestido corto, y el hecho de estar sentada sobre mis nalgas directamente. Y la pareja de al lado se dió cuenta perfectamente cuando me levanté y mi Señor me ordenó no bajar mi vestido sino dejarlo caer. Creo que salvo las personas que pasaron al lado de nuestro coche por la autopista, mientras me masturbaba como Él me había ordenado, nunca había visto a nadie poner ojos tan sorprendidos.
Y la noche siguió… entré sólo con el liguero y los tacones en casa, desde el ascensor, con la emoción de que cualquier vecino de la escalera pudiera salir y verme de esa guisa. Y todo por complacerle a Él… y también porqué no decirlo, por excitarle, ¿ acaso no tiene derecho una esclava a intentar excitar los sentidos, la mente y el corazón de su Dueño?.
Tras que mi Señor descargara la excitación que le había provocado en mi cuerpo, siguió la noche: la fusta, la pinza sobre mi clítoris, la humillación, los azotes… por fin nosotros mismos, sin preocupaciones de trabajo, sin nada más y yo dándole todo lo mejor de mí. Porque se lo merece, porque es mi Señor…
Ojalá tengamos más sábados, más lunes… más semanas para nosotros… porque a veces el mundo real nos quita nuestro espacio