La delgada línea roja

No me refiero a la película de 1998 ambientanda en la II Guerra Mundial y con un gran elenco de actorazos… aunque ya puestos la película es de las de apuntarse a ver en una tarde de frio invierno. Pero no estamos en invierno, así pues vamos al grano.

Esta tarde estaba hablando con una amiga mía, de esas que tienes desde que vas al cole, y al que recientemente le he confesado mi condición. Resulta que había estado cotilleando alguno de los blogs de personas que tenía en el blog-roll (enlaces ya rotos y borrados por desgracia) y había visto el caso de una sumisa que se dejó clavar los pechos con clavos por parte de su Señor… claro la pregunta para alguien que no está metido en el tema es: ¿ eso es normal?…¿ hasta dónde tiene que llegar la obediencia de una esclava?.

Claro… ¿qué contestas a una persona al respecto?. ¿ Dónde está realmente la línea entre una práctica permisible, arriesgada sí, pero permisible y una auténtica irresponsabilidad?… la verdad es que no es fácil trazar ese momento, porque la mayoría de las personas creeran que se está siendo demasiado blando, o demasiado duro… quizás demasiado intransigente e incluso habrá quien diga que la línea cada pareja se la traza donde quiera… y allá la que quiera clavarse los pechos en una tabla…

Pues no.

Lo siento mucho pero no. Todos conocemos algunos ejemplos de personas que han cometido alguna salvajada o la han sufrido. Por ello no creo en eso de que todo es permisible mientras sea consensuado… que hay personas que consensan sin tener muchos dedos de frente…

Sin embargo he encontrado la forma de trazar una línea clara…. la delgada línea roja…. la delgada línea… de la Cruz Roja: ¿ Haciendo esa práctica bien hecha tendrías que acabar en el hospital?…. ¿ Sí eso te pasara en tu vida diaria irías al hospital?.

Vamos a ver cómo funcionaría este razonamiento:

- ¿ Si se me clava una aguja iria al hospital?… pues hombre, si ha pasado al torrente sanguíneo sí, ya que puede ser MUY peligroso. Pero sino… no. La quitaré, desinfectaré y punto. PRÁCTICA ADMISIBLE
- ¿ Si estoy haciendo una mesa y me clavo un clavo iré al médico?… pues sí, no sólo para ver si hay daños mayores sino además para ponerme la antitetánica si es que no llevo el recuerdo puesto desde hace menos de 10 años.  PRÁCTICA NO ADMISIBLE

- ¿ Si cosiendo me coso la falda a la pierna, iré al médico?…. pues no, sacaré los hilos, desinfectaré bien y me aseguraré de poner la máquina de coser sobre una mesa. PRÁCTICA ADMISIBLE
- ¿ Si me dan una paliza hasta dejarme moratones por todo el cuerpo… iría al médico?… pues sí, por si acaso hay algún daño interno. Por un par de moratoncitos en el trasero no iré, pero si tengo verdugones demasiado grandes y algunos además parece que tienen sangrecilla pillada si. PRÁCTICA NO ADMISIBLE.

- ¿ Si me pillo con una pinza… iré al médico?…. pues si me hubo amputación sí… pero si sólo lo tengo dolorido no. PRÁCTICA ADMISIBLE.

Por supuesto esto deja fuera los accidentes… un fisting donde haya un desgarro o una quemadura de cera porque no calculaste bien la distancia, por ejemplo. En cuyo caso es siempre necesario acudir a un centro médico para que puedan dar las curas apropiadas a fin de que no haya males mayores. A todos nos gustaría no tener nunca que acudir por estas razones ni tener fallos, pero como no somos dioses, hay que tener en cuenta que estas cosas pueden llegar a suceder.
Y hablo principalmente de tema físico por la cuestión de que quizás es lo que más puede afectar directamente, desde el punto de vista que nos estamos jugando la salud diaria y eso puede ser realmente un problema. Por supuesto esto no vale para el tema psicológico que es demasiado complejo… no todos los seres humanos actuamos igual y es mucho más complicado trazar unas líneas oportunas…

One Comment on “La delgada línea roja”

  1. Amo Dark · June 11th, 2009 at 2:33 pm

    Muy buen post, constance…
    Desde mi punto de vista, esa delgada línea roja de la que hablas es fácil de trazar si nunca se pierde de vista una cosa: la responsabilidad.
    Si un Amo asume su responsabilidad frente a su esclava, debe asumirla con todas las consecuencias, y ello implica no realizar prácticas vejatorias o peligrosas a sabiendas de que, por mucho que él las disfrute, al final de la noche su esclava tendrá que acabar irremediablemente en la sala de urgencia de un hospital. Además, ¿realmente disfrutaría él si eso pasara?… Si la respuesta es sí, no hablamos de un verdadero Dominante sino de un enfermo, pero si la respuesta es no, ese Dominante debería replantearse la manera en la que está conduciendo a su esclava, ya que, al menos para mí, no lo estaría haciendo desde la responsabilidad. Todo tiene un límite. Y todos. Está claro que podemos fallar, somos humanos, pero se falla cuando, queriendo controlar, no se controla… no cuando ni siquiera se quiere controlar.
    Un saludo.
    Amo Dark.

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